NOTICIASARQUEOLOGÍCASJAPONESAS: La Revolución del ADN Jōmon: El Auge Demográfico Ocurrió 3.000 Años Antes de lo Previsto.
Sean bienvenidos, japonitasarqueológicos, a una nueva publicación en la cual vamos a analizar una noticia arqueológica japonesa publicada en el periódico NHK ONE, el 30 de enero de 2026. Una vez dicho esto pónganse cómodos que empezamos, ya que el saber es poder.
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La investigaciones que fueron realizadas por la Universidad de Tokio, entre otras investigaciones que se han enfocado en el estudio de la población del período jōmon su cronología va desde 17.000 a.c al 900 d.c Para dicho análisis arqueológico se han estudiado los restos de una población más o menos de unos 40 restos humanos excavados en diversas áreas, del país. Los investigadores de la Universidad de Tokio y otras instituciones científicas los han analizado a través de la paleogenética, es la ciencia que estudia el pasado mediante la extracción, análisis y secuenciación del ADN antiguo conservado en restos fósiles o biológicos de organismos extintos.
Como científicos nos tenemos que hacer las siguientes preguntas del ¿Cuándo? ¿Dónde? Y ¿Por qué? La población de este período aumentó en torno al Jōmon. Los investigadores en sus resultados encontraron muchas variaciones genéticas en estos los restos desde el jomōn inicial incluso hasta el jōmon temprano hace unos 8000 años. Los antiguos estudios creían que la población había aumentado significativamente hace unos 5000 años, tanto que afectó a la viviendas y a los asentamientos en sí pero este hallazgo que estamos analizando pone una fecha en torno al 3000 años más antiguo de los 5000.
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Para responder a las preguntas del ¿Cuándo? ¿Dónde? Y ¿Por qué? Aumentó la población.
El aumento de la población se debió, básicamente, a una transformación climática ocurrida durante el último periodo glacial. Esto propició una etapa más cálida que condiciona que el medio ambiente y las condiciones fueran muy favorables para el desarrollo humano, especialmente en el archipiélago japonés.
Este cambio de temperatura permitió que los bosques de tipo templado y caducifolio se expandieron con rapidez por todo el territorio. Al reducirse el frío extremo, disminuyeron notablemente los índices de mortalidad que estaban asociados a las duras condiciones invernales, eso no quita que la mortalidad siguiera haciendo acto de presencia. De este modo, el clima jugó a favor de los recursos que la propia naturaleza ofrecía a la población, lo que permitió que esta aumentara de forma notable.
¿Cómo podemos ver los indicios de este crecimiento demográfico? Los arqueólogos los detectamos a través de los marcadores óseos. Al analizar los esqueletos, nos fijamos especialmente en la mandíbula y los dientes ya que podemos conocer el estilo de vida que tenía una persona hace 10.000, 13.000 o 15.000 años. Esto nos aporta muchas pistas sobre su alimentación y los recursos que consumía, información que suele reflejarse en los restos arqueológicos.
Como ya he mencionado,anteriormente, existía una abundancia sin precedentes de recursos de subsistencia, lo que explica de forma lógica este auge demográfico. Además, la nueva flora fue otro factor clave, ya que comenzó a proveer grandes cantidades de alimento a los seres humanos, como nueces, castañas y bellotas.
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Citas:
El profesor Hiroki Ohta, de la Escuela de Posgrado de la Universidad de Tokio, especialista en antropología genómica y participante en el análisis, declaró: «El ADN contiene una gran cantidad de información, y gracias a la arqueología ha sido posible explicar la historia de la humanidad en el archipiélago japonés, hasta ahora desconocida. Se necesita una mayor verificación, pero creo que hemos logrado plantear una cuestión fundamental»
El profesor emérito Ryuzaburo Takahashi, de la Escuela de Posgrado de la Universidad de Waseda, experto en el período Jomon y uno de los autores del artículo, señaló: «Este estudio, que sugiere que la población aumentó rápidamente en una etapa mucho más temprana de lo que se creía, es un resultado sorprendente. Es innegable que, tras el fin del duro y frío período del Paleolítico y el inicio del período Jomon, el clima comenzó a calentarse, los bosques se expandieron y el suministro de alimentos mejoró, lo cual concuerda con estos hallazgos».
Conclusión :
Una mirada personal y arqueológica al pasado profundo del archipiélago japonés.
Cuando nos adentramos en el estudio del periodo Jōmon esa fascinante cronología abarca desde el 17.000 hasta el 900 a.C. En el archipiélago japonés, los investigadores solemos enfrentarnos a un doble desafío: la escasez de registros inequívocos y la inercia de los paradigmas académicos tradicionales. Durante décadas, la comunidad científica ha asumido de forma casi dogmática que el gran boom demográfico de estas comunidades cazadoras-recolectoras-pescadoras se produjo de manera tardía, coincidiendo con la consolidación de los grandes asentamientos y el desarrollo habitacional más complejo de hace aproximadamente 5.000 años.
Sin embargo, la ciencia avanza derribando sus propios dogmas. La reciente investigación publicada en NHK ONE el 30 de enero de 2026, liderada por instituciones punteras como la Universidad de Tokio y respaldada por figuras de la talla del profesor Hiroki Ohta y el profesor emérito Ryuzaburo Takahashi, nos obliga a sacudirnos las certezas y a mirar mucho más atrás. Al integrar la paleogenética con el análisis arqueológico tradicional sobre un corpus de unos cuarenta restos humanos procedentes de diversas áreas del país, los resultados son revolucionarios: el incremento poblacional no ocurrió hace 5.000 años, sino unos 3.000 años antes de lo que se creía, situándose ya en los albores del Jōmon inicial y temprano, hace unos 8.000 años.
El motor ambiental: Clima, bosques y la superación del filtro glacial
Como científicos, nuestro deber ineludible es plantearnos las grandes preguntas: ¿Cuándo?, ¿dónde? y ¿por qué? Si el cuándo ha basculado tres milenios hacia el pasado gracias a la paleogenética, el por qué encuentra su respuesta en una transformación ambiental de proporciones titánicas.
El fin del último período glacial no supuso una simple mejoría térmica pasajera; fue un reordenamiento radical de los ecosistemas del archipiélago. El retroceso del frío extremo desactivó uno de los factores de mortalidad más implacables a los que se enfrentan las poblaciones paleolíticas: las penurias de los inviernos severos. Con la atenuación de las temperaturas, los bosques de tipo templado y caducifolio avanzaron y se expandieron por todo el territorio nipón con una rapidez asombrosa.
Desde la perspectiva de la ecología humana, esto alteró por completo la ecuación de la subsistencia. La naturaleza dejó de ser un entorno hostil y ahorrativo para convertirse en una despensa desbordante. La nueva flora no solo colonizó el paisaje, sino que comenzó a proveer de manera constante enormes cantidades de alimentos de alto valor calórico y nutricional, como nueces, castañas y bellotas. Este aprovisionamiento energético sin precedentes explica de forma lógica el auge demográfico que revela el ADN antiguo. Las tasas de supervivencia infantil aumentaron, la esperanza de vida se amplió y las comunidades comenzaron a multiplicarse en un territorio que, de repente, era generoso.
La sinergia metodológica: Del hueso fosilizado al código genético
Uno de los aspectos más apasionantes de este descubrimiento es cómo válida y se complementa la metodología arqueológica tradicional con la vanguardia científica.
Durante años, los arqueólogos hemos rastreado los indicios de este crecimiento demográfico a través de los marcadores óseos. Al examinar los esqueletos concentrando nuestra atención analítica en las mandíbulas y la dentición, podemos reconstruir de manera casi forense el estilo de vida, el estrés nutricional y la dieta de individuos que caminaron por Japón hace 10.000, 13.000 o 15.000 años. Estos datos físicos, que tradicionalmente nos hablaban de una presión demográfica progresiva y tardía, se reinterpretan ahora a la luz de la genética.
La paleogenética ha demostrado que la diversidad y variación genética hallada en los restos del Jōmon inicial y temprano es el reflejo biológico directo de ese éxito reproductivo y expansivo. Como bien señala el profesor Hiroki Ohta, el ADN encierra una narrativa colosal sobre la humanidad en el archipiélago japonés que hasta ahora permanecía oculta. No estamos ante una simple correlación de datos de laboratorio, sino ante la constatación de que la biología humana respondió de inmediato a los estímulos ecológicos del post-glacial.
Reflexión final: Hacia una nueva cronología del poblamiento japonés
En definitiva, este estudio no solo ajusta las manecillas del reloj cronológico del periodo Jōmon en tres milenios, sino que redefine nuestra comprensión de la resiliencia y la adaptabilidad humana. Nos enseña que las sociedades de cazadores-recolectores del archipiélago no esperaron a la complejidad del Jōmon medio para expandirse y consolidarse; supieron leer y capitalizar la bonanza climática mucho antes, transformando el entorno en su favor y sentando las bases demográficas y culturales de lo que sería una de las civilizaciones prehistóricas más longevas y singulares del planeta. Como arqueólogos, nos queda ahora un intenso trabajo de verificación y profundización, conscientes de que cada resto óseo analizado y cada secuencia de ADN decodificada no son más que capítulos recuperados de nuestra memoria profunda.
Espero que os haya gustado y nos vemos en próximas publicaciones de historia, arqueología y de otras áreas de conocimiento de japón.
Figura 2.

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