NOTICIASARQUEOLÓGICASJAPONESAS: Los Kofun de la ciudad japonesa de Tottori y los nuevos hallazgos sobre los túmulos funerarios del Japón protohistórico en la región de Chūgoku.
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Sean bienvenidos, japonistas arqueológicos, a una nueva entrega de noticias arqueológicas. En esta ocasión vamos a hablar de una campaña arqueológica realizada en la prefectura japonesa de Tottori. Una vez dicho esto, pónganse cómodos, que empezamos, ya que el saber es poder.
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Las campañas arqueológicas realizadas en los túmulos funerarios de Honko y Furumi en la ciudad mencionada anteriormente corresponden al periodo kofun temprano; este año, en 2026, han realizado la tercera excavación arqueológica del segundo túmulo funerario mencionado. Aunque ya se habían realizado las excavaciones previas en esta ciudad en otro túmulo funerario llamado Koumi, ya que es un túmulo con forma de ojo de cerradura, pero como podréis entender, no todos los túmulos funerarios tienen ojo de cerradura. Pues este túmulo koumi tiene una longitud total de unos 67 metros. Estas excavaciones arqueológicas pretenden delimitar no solo cuáles son los túmulos con ojos de cerradura más antiguos de la prefectura, sino que este año el objetivo es excavar una zona muy amplia de dicho túmulo para poder delimitar la concentración de cerámica y poder confirmar la ubicación y el número de tumbas donde reposan los restos del ocupante. Antes que nada, el periodo Kofun abarca desde el 250 d. C. hasta el 592 d. C., pero en el periodo siguiente se seguirán construyendo kofun de forma tardía; para mí, yo lo consideraría un periodo Kofun tardío.
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Los túmulos 17 y 28, recientemente descubiertos en este proyecto que se realizó en la apertura de Tottori, disponen de una alta probabilidad de tener forma de ojo de cerradura. El túmulo funerario, Furumi, que tiene una dimensión de 65 m en lo que respecta a su longitud. Pues este pertenece al período Kofun tardío de aproximadamente unos 1.700 años de antigüedad. Tanto esta campaña arqueológica como las anteriores campañas y como casi todas las campañas de excavación arqueológicas, pretenden dar forma y detalle a los túmulos funerarios y, a partir de ahí, investigar los modelos de construcción de dichos túmulos funerarios y poder recolectar los materiales, que le van a permitir estimar su antigüedad y establecer una serie de características del periodo inicial de construcción.
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En el lado izquierdo del río Chiyogawa, se localizan los túmulos funerarios de Honko y Furumi. Se cree que dicha construcción comenzó con unos montículos cuadrados, pero que dicha respuesta a la intervención arqueológica apareció con los montículos de forma de ojo de cerradura que hay en la orilla derecha del mismo río. Por ahora, las investigaciones que se han llevado a cabo por el equipo de investigación comentan que el túmulo funerario con ojos de cerradura más antiguo sería el Mototaka número 14, de 64,7 metros de longitud. Este se localiza a la margen izquierda del río mencionado anteriormente. Este en concreto pertenece al período Kofun temprano y le sigue otro túmulo más antiguo, el número 1, de 92,5 metros de longitud, y este túmulo se llama Furukōrike, aunque fue construido entre dos períodos, el temprano o posiblemente incluso principio del período medio, en lo que respecta al período Kofun. Aquí podemos localizar otro túmulo, pero este es cuadrangular y fue construido aproximadamente a mediados del siglo VII d. C. Este túmulo se llama Yamagahana, y se debe a que está a unos 900 metros en línea recta del antiguo templo de Shobu Haiji, y no es mera casualidad que esté orientado hacia dicho templo, que data de finales del VII al VIII d. C.
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De hecho, hay muy pocos túmulos funerarios del periodo inicial que tengan jadeíta, una piedra de color verde, o incluso cuentas tubulares con ajuar funerario. Hay que recordar que muchos de estos túmulos eran cenotafios, o sea, es decir, memoria de una persona. De hecho, la jadeíta procede de la región de Hokuriku, y las cuentas tubulares, según un análisis realizado, revelaron que son de toda verde y se clasifican como grupo c indeterminado. Lo que sugiere que están hechas de un material de la península coreana. Hay una interpretación en lo que respecta a estos objetos, los cuales ya circulaban durante el periodo Yayoi y, ya que tenían un valor muy importante, se enterraron unos pocos como ajuar funerario; de hecho, el entrenamiento del jade no es nada nuevo, ya que aumentó desde la mitad hasta la segunda mitad del periodo Jōmon temprano. Como por ejemplo el yacimiento de Inzumo, un sitio histórico también famoso por Tamatzukuri Onsen, ya que sería el centro de producción de este material.
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Conclusión:
A modo de conclusión, las investigaciones arqueológicas desarrolladas en los túmulos funerarios de Honko, Furumi, Koumi y otros monumentos de la región permiten comprender con mayor precisión la evolución de las prácticas funerarias durante el período Kofun. Las campañas realizadas en 2026, incluida la tercera excavación de Furumi, no solo buscan documentar las dimensiones y características constructivas de estos monumentos, sino también establecer una secuencia cronológica más precisa que permita determinar cuándo aparecieron y cómo evolucionaron los túmulos con planta de ojo de cerradura en esta región. Las excavaciones arqueológicas de superficies amplias resultan especialmente importantes para identificar concentraciones de cerámicas, estructuras internas y posibles espacios funerarios, elementos fundamentales para interpretar la función y cronología de cada monumento.
El estudio comparativo de los túmulos permite observar que el fenómeno funerario no fue uniforme. Frente a los grandes kofun con forma de ojo de cerradura, también existieron monumentos cuadrados y otras variantes cuya construcción se prolongó durante diferentes momentos de la época Kofun. Los ejemplos de Mototaka número 14, Furukōrike número 1 y Yamagahana muestran precisamente la diversidad arquitectónica existente y la necesidad de analizar cada monumento dentro de su contexto cronológico y territorial. Además, la localización de estos túmulos en relación con elementos naturales, cursos fluviales y construcciones posteriores, como el antiguo templo de Shōbu Haiji, permite plantear nuevas preguntas sobre la organización del territorio, la memoria de los espacios funerarios y las transformaciones culturales producidas a lo largo del tiempo.
Uno de los aspectos más relevantes de estas investigaciones es el análisis del ajuar funerario. La presencia de jadeíta, cuentas tubulares y otros objetos de carácter excepcional demuestra que determinados materiales podían poseer un elevado valor simbólico y social. La procedencia de la jadeíta de la región de Hokuriku y las características de algunas cuentas, posiblemente relacionadas con materiales procedentes de la península de Corea, evidencian además la existencia de redes de intercambio que conectaban diferentes regiones del archipiélago japonés con otros territorios de Asia oriental. Estos materiales no deben entenderse únicamente como objetos depositados junto a un individuo, sino también como testimonios de relaciones económicas, culturales y posiblemente políticas desarrolladas durante estos períodos.
La tradición de utilización de la jadeíta, por otra parte, posee una historia considerablemente anterior al período Kofun. Su presencia en contextos del período Jōmon y su posterior circulación durante el Yayoi demuestra que determinados materiales simbólicos mantuvieron su importancia durante largos períodos de tiempo. El área de Izumo y otros centros vinculados con la producción y circulación de estos objetos permiten comprender que la aparición de estos materiales en los túmulos Kofun no constituye un fenómeno aislado, sino parte de una tradición mucho más amplia de intercambio y valoración de determinadas materias primas. De este modo, el estudio de los ajuares funerarios puede contribuir a reconstruir redes de movilidad y contacto que no siempre resultan visibles mediante el análisis exclusivo de las estructuras arquitectónicas.
Asimismo, es importante mantener cierta cautela al interpretar estos monumentos como lugares de enterramiento individual. La posibilidad de que algunos túmulos funcionaran también como espacios de memoria o cenotafios obliga a considerar que su significado pudo superar la mera función de contener restos humanos. Los monumentos funerarios podían actuar como expresiones materiales de identidad, prestigio, memoria y poder, convirtiéndose en elementos visibles dentro del paisaje. Por ello, conocer quién fue enterrado en ellos, cuántas tumbas existieron y qué objetos fueron depositados resulta fundamental, pero también lo es comprender qué significado social tuvo la construcción del propio monumento para las comunidades que participaron en ella.
Finalmente, las excavaciones de 2026 ponen de manifiesto que todavía existen numerosas cuestiones abiertas sobre el origen y desarrollo de los kofun en esta región. La identificación de nuevos túmulos, como los números 17 y 28, que presentan una elevada probabilidad de corresponder a monumentos con forma de ojo de cerradura, puede modificar las interpretaciones cronológicas actualmente establecidas. Cada nueva campaña aporta información que permite comparar dimensiones, técnicas constructivas, materiales y relaciones espaciales entre los diferentes monumentos. Por ello, la arqueología de los kofun debe entenderse como un proceso de investigación progresivo en el que cada excavación contribuye a completar una imagen mucho más compleja de las sociedades que construyeron estos grandes monumentos.
En definitiva, el estudio de Honko, Furumi, Koumi y los demás túmulos de la región permite acercarnos no solo a la historia de la arquitectura funeraria japonesa, sino también a las profundas transformaciones sociales, económicas y culturales que tuvieron lugar durante la época Kofun. Los monumentos, los objetos y el paisaje arqueológico constituyen partes inseparables de un mismo fenómeno histórico. A través de su investigación es posible reconstruir progresivamente las formas de organización social, las redes de intercambio y las prácticas de memoria de las comunidades que los construyeron. Las futuras campañas arqueológicas serán, por tanto, esenciales para confirmar las cronologías propuestas, determinar la naturaleza de las estructuras funerarias y comprender con mayor precisión cómo se produjo la transición desde las primeras formas de monumentalización funeraria hasta la compleja tradición de los grandes kofun.
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Espero que os haya gustado y nos vemos en próximas publicaciones de historia, arqueología y de otras áreas de conocimiento de Japón.
Anexo fotos:
Figura1.
Título: Mapa 3D de los túmulos funerarios de Kofuku.
Título: Los participantes escuchan la explicación sobre la acumulación de suelo(figura6). Los participantes escuchan una descripción general del estudio de la excavación.(figura 8) Un miembro del personal explica las circunstancias de la excavación de la cerámica.(figura 7)
Fuentes Fotos:
Tottori prefecture website:https://www.pref.tottori.lg.jp/item/1386402.htm
Material Empleado:
RECOMENDACIONES DE PERIÓDICOS, REVISTAS Y ARTÍCULOS CIENTÍFICOS.
朝日新聞: https://www.asahi.com/
読売新聞 :https://www.yomiuri.co.jp/
archaeology.j.:https://archaeology.jp/journal?utm_source=chatgpt.com
asahi: https://publications.asahi.com/product/24709.html?utm_source=chatgpt.com

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