Noticiasarqueologicasjaponesas: Los crisoles desde el periodo Yayoi al periodo Edo, evolución de la metalurgia japonesa a través de la arqueología y la fluorescencia de rayos X
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Sean bienvenidos, japonistasarqueológicos, a una nueva entrega de noticias arqueológicas e históricas. En esta ocasión vamos a hablar sobre, los crisoles en la metalurgia desde el periodo yayoi hasta el periodo edo. Una vez dicho esto, pónganse cómodos, que empezamos, ya que el saber es poder.
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En esta noticia vamos a analizar un crisol de latón utilizado durante el era edo, nos desviamos un poquito del núcleo principal de este proyecto y voy a intentar abarcar un poquito otras áreas de japón para que puedan ustedes conocer otros periodos y épocas a través d e la arqueología. Se ha realizado un estudio de fluorescencia de rayos X a este crisol del periodo Edo (1603/1615 al 1868) pero hay que entender que los crisoles no son exclusivamente de este período, ya que son un poquito más antiguos y datan del periodo yayoi 900 a.c al 250 d.c ya que hay que recordar que en este período llega la metalurgia desde Corea con estas migraciones que no solo llevan consigo la metalurgia también lleva consigo la escritura y otros muchas cosas consigo. Por ejemplo tenemos el yacimiento arqueológico de Yoshiwara, que se han encontrado con fragmentos de crisoles del periodo yayoi temprano, entre otros restos arqueológicos.
Aunque también hay otro gran centro metalúrgico que se localiza en Naoku en la ciudad de Fukuoka, algunos de estos crisoles eran de arcilla aunque bueno pueden ser de otros materiales también. Y bueno el tema de los crisoles y su utilización ha seguido a lo largo de la historia con los períodos siguientes cuando por ejemplo durante el siglo 7( VII d.c) en el año 683 se acuñan las primeras monedas oficiales, que se llaman fuhonsen(ふほんせん), estas monedas son un poquito más antiguas a las del siglo VIII. d.c llamadas wadokaichin (708 d.c). Pero antes de las que se elaboraron en el 683 entre los años 667 y 672 se acuñó una especie de protomoneda, llamada munginsen (むもんぎんせん).
¿Qué es un crisol? Es un recipiente hecho de un material puede ser de arcilla, grafito, porcelana que puede soportar grandes temperaturas sin romperse ni deformarse ya hemos visto que puede ser utilizado para fabricar o acuñar monedas pero también pueden también pueden utilizarse para la fabricación de vidrio, espadas y otros materiales utilizando un molde o la técnica de la cera perdida.
Durante el período Yayoi, el crisol llegó a Japón como una herramienta de arcilla local traída por inmigrantes continentales. En esta etapa, su uso no estaba destinado a la fabricación de armas utilitarias, sino a la creación de objetos de estatus y poder religioso. Los artesanos fundían bronce en pequeños recipientes para moldear los Dōtaku (campanas ceremoniales) y espejos sagrados, consolidando el papel del crisol como un motor de cohesión ritual y política.
Con la llegada del budismo y la unificación estatal en los períodos Kofun y Nara, la demanda de metal fundido alcanzó dimensiones monumentales. Dado que no existían crisoles individuales lo suficientemente grandes, los ingenieros japoneses desarrollaron la técnica de fundición en batería. El éxito más asombroso de este método fue la creación del Gran Buda de Nara en el año 752 d.C., un proyecto donde se operaron de forma sincronizada más de 800 crisoles de arcilla para verter el bronce líquido en un molde gigante de 15 metros.
Durante la época de los samuráis en los períodos Kamakura y Muromachi, el crisol encontró un nicho altamente especializado en las artes de la guerra. Aunque el acero de las katanas (Tamahagane) se producía en grandes hornos abiertos en el suelo, los crisoles eran indispensables para la orfebrería fina. En ellos se fundían metales preciosos y aleaciones exclusivas como el Shakudō (cobre y oro) para modelar las tsuba (guardas) y los ornamentos de las empuñaduras de las espadas.
Finalmente, en el período Edo, el aislamiento del país impulsó una revolución industrial y económica centrada en la eficiencia del crisol. Se mejoró su resistencia térmica mezclando la arcilla con mica y carbón, permitiendo la implementación del método Nanban-buki. Esta técnica utilizaba crisoles especiales para separar la plata pura del cobre, lo que disparó la acuñación de monedas y la exportación de metales.
Además, en este mismo período, los crisoles de arcilla refractaria permitieron fundir el cristal de plomo que dio origen al famoso vidrio tallado Edo Kiriko.
La transición de la protohistoria a la historia antigua en Japón a finales del siglo VII se refleja con precisión en su evolución monetaria. Las piezas Mumonginsen, las monedas experimentales Fuhonsen y las definitivas Wadōkaichin (708 d.C.) son los mejores testimonios arqueológicos de este profundo cambio político.
El término Mumonginsen (667–672 d.C.) significa literalmente "moneda de plata sin inscripción". Eran discos planos de plata refinada, de forma circular, que carecían de inscripciones grabadas y no tenían el característico agujero central de las monedas asiáticas posteriores.
La Mumonginsen se clasifica como una protomoneda porque funcionaba bajo el concepto de dinero mercancía. No poseía un valor nominal dictado por un Estado centralizado; su valor comercial equivalía estrictamente al peso físico intrínseco y la pureza de la plata que contenía.Estas proto-monedas eran fabricadas principalmente de forma privada por clanes poderosos para transacciones de alto nivel o acumulación de riqueza. Al no existir un marco legal unificado que regulará su circulación generalizada, carecían de la función social de una moneda nacional moderna.Por su parte, la Fuhonsen (683 d.C.) representa el primer intento de diseño monetario bajo mandato imperial. Su forma consistía en un disco de cobre con un agujero cuadrado central, decorado con los caracteres Fu (riqueza) y Hon (origen), acompañados por un patrón de siete estrellas.
La Fuhonsen es considerada un eslabón clave porque introdujo la morfología y el concepto de valor nominal en Japón. Sin embargo, no llegó a convertirse en una moneda de uso común para la población, quedando más bien como una emisión experimental o ceremonial restringida a la corte del Emperador Tenmu.
El verdadero salto y la primera moneda oficial y de circulación masiva de Japón no llegó hasta el año 708 d.C., ya en el período Nara, con las famosas Wadōkaichin. Tras el descubrimiento de yacimientos de cobre nativo, el Estado centralizado tuvo finalmente la capacidad económica para inundar el mercado con una moneda real.
Esta evolución económica a finales del siglo VII marca el fin de la protohistoria japonesa porque evidencia la construcción del Estado Ritsuryō. El proceso que comenzó con el ensayo de la Fuhonsen demostró que el país avanzaba hacia una burocracia centralizada capaz de unificar el sistema fiscal, algo imposible para una simple confederación prehistórica.
Esta transición coincide cronológicamente con la transformación de la tradición oral en registro escrito. Las órdenes de ensayo de la Fuhonsen en el 683 d.C. y la posterior emisión oficial de las Wadōkaichin en el 708 d.C. quedaron documentadas en crónicas como el Nihon Shoki, uniendo la arqueología con la palabra escrita.
El inicio de la historia como tal se justifica porque este desarrollo monetario demuestra que Japón ya poseía instituciones sólidas y registros propios detallados. Al consolidar su soberanía monetaria con las Wadōkaichin en el siglo VIII, Japón abandonó de forma definitiva la protohistoria para presentarse ante el mundo como un imperio clásico e independiente.
Conclusión:
1. El crisol como indicador de evolución tecnológica y social
El estudio del crisol arqueológico a lo largo de la historia de Japón demuestra que este artefacto no es un simple contenedor pasivo, sino un indicador crítico del desarrollo de la complejidad social. La fluorescencia de rayos X (XRF) aplicada al crisol de latón del periodo Edo es el punto de partida científico que confirma cómo la sofisticación en la selección de materiales refractarios e ingredientes químicos responde directamente a las necesidades del estado en cada época. El crisol funciona como un termómetro de la capacidad técnica de una cultura: desde las formas más rudimentarias de arcilla local hasta los compuestos avanzados capaces de resistir el choque térmico y la corrosión química de metales pesados.
2. La ruptura de la protohistoria: Migración y metalurgia dual del período Yayoi al período Asuka.
La introducción del crisol en el archipiélago durante el período Yayoi (900 a.C. – 250 d.C.) marca el verdadero punto de inflexión en la transición hacia la complejidad social. Los hallazgos arqueológicos en yacimientos clave como Yoshiwara y los grandes centros metalúrgicos de Naoku en la ciudad de Fukuoka confirman que la metalurgia no surgió de forma aislada en Japón. Llegó como un paquete ( como si fuera un paquete de amazon ) tecnológico completo a través de las migraciones continentales desde la península de Corea, trayendo consigo las primeras fases de la escritura, nuevas técnicas agrícolas como el cultivo de arroz en campos inundados y la capacidad de fundir metal este periodo corresponde a la edad de los metales en europa. La adopción de crisoles de arcilla locales durante el período medio y temprano demuestra una asimilación rápida de la tecnología, caracterizada por una metalurgia dual única donde el bronce destinado a objetos rituales y campanas dotaku y el hierro enfocado en herramientas agrícolas y armas se gestionaron simultáneamente.
Esta evolución técnica e institucional se profundizó drásticamente durante el posterior período Kofun (250 – 592 d.C.), caracterizado por la centralización del poder político bajo el estado de Yamato y la construcción de colosales tumbas megalíticas, que siguieran hasta finales del periodo asuka. En esta etapa, el hierro se convirtió en el recurso estratégico por excelencia para la unificación militar y la consolidación de las élites, requiriendo un control estricto de las rutas de importación de mineral desde el continente.
Finalmente, este proceso de desarrollo socio-tecnológico alcanzó una madurez y cúspide excelente en términos organizativos en el período Asuka (592 – 710 d.C.). La introducción formal del budismo (538 d.c) y la adopción de los códigos administrativos y de escritura de influencia china funcionaron como catalizadores estructurales. La pirotecnología (es la capacidad y el conjunto de técnicas desarrolladas por los seres humanos para controlar, manipular y transformar materiales mediante el uso del fuego y altas temperaturas) ya no solo dependía de la herencia migratoria, sino de una infraestructura estatal centralizada.
La metalurgia en el periodo Asuka experimentó una revolución técnica definitiva con la aparición de los primeros hornos proto-tatara, sistemas de fundición avanzados que permitieron optimizar la producción de hierro a gran escala. Este salto tecnológico fue indispensable para sostener el nuevo modelo de Estado centralizado: abasteció las masivas herramientas requeridas por las reformas agrarias Taika (645 d.C.), proveyó los soportes estructurales y estatuaria de bronce para los grandes templos budistas estatales (como el Hōryū-ji) y culminó en la capacidad de acuñar las primeras monedas oficiales del país, las Fuhonsen (683 d.C.), consolidando de manera definitiva la transición de la protohistoria a la historia plenamente registrada de Japón.
3 la monumentalidad estatal en los períodos Kofun al Periodo Nara.
Durante el período Yayoi, el uso del crisol estuvo ligado estrictamente a la esfera político-religiosa, donde la producción se limitaba a bienes de prestigio y estatus como los Dōtaku (campanas de bronce) y espejos ceremoniales. Sin embargo, la consolidación del estado centralizado y la introducción del budismo durante las eras Kofun y Nara transformaron esta escala artesanal en una industria de proporciones colosales. La falta de crisoles individuales con la capacidad suficiente para proyectos a gran escala forzó el desarrollo de la fundición en batería. La construcción del Gran Buda de Nara en el año 752 d.C., mediante la coordinación de más de 800 crisoles de arcilla vertiendo metal sincrónicamente, representa el cenit de la ingeniería de control térmico y organizativo de la antigüedad japonesa.
4. Especialización militar y metalurgia ornamental en la era de los samuráis.
Con el ascenso de la clase guerrera en los períodos Kamakura y Muromachi, la pirotecnología japonesa divergió en dos vertientes claramente diferenciadas. Mientras que el acero estructural para el armamento utilitario Tamahagane se producía en los hornos abiertos conocidos como Tatara, el crisol se refugió en un nicho de altísima especialización metalúrgica ornamental. En sus contenedores se fundían las aleaciones sofisticadas y los metales preciosos destinados al prestigio del guerrero. El crisol se convirtió en el elemento indispensable para la creación del Shakudō (aleación de cobre y oro), técnica con la que se elaboraban las guardas (tsuba) y decoraciones de las katanas, demostrando que la metalurgia del crisol seguía ligada a la representación del poder y la autoridad.
5. La maduración industrial y económica del período Edo.
El aislamiento internacional característico del Shogunato Tokugawa durante el periodo Edo forzó una revolución industrial endógena, donde el crisol desempeñó un papel estructural central. La optimización del contenedor mediante la adición de mica y carbón a las arcillas refractarias tradicionales permitió alcanzar y mantener temperaturas extremas con una eficiencia sin precedentes. Este avance técnico hizo posible la implementación a gran escala del método Nanban-buki separación de plata y cobre mediante copelación, transformando la minería nacional y convirtiendo a Japón en una potencia exportadora de metales preciosos. Asimismo, esta misma maestría en el control térmico del crisol facilitó el nacimiento de la industria del vidrio tallado de lujo, ejemplificada en el cristal de plomo del estilo Edo Kiriko.
6. La Mumonginsen como el último eslabón de la economía prehistórica.
El análisis de las piezas monetarias de finales del siglo VII ofrece el testimonio arqueológico definitivo del fin de la protohistoria. La Mumonginsen (667–672 d.C.), o moneda de plata sin inscripción, se sitúa firmemente en el ámbito del dinero mercancía. Al carecer de caracteres escritos, de agujero central regulado y, sobre todo, de un valor nominal impuesto administrativamente, su circulación dependía exclusivamente del valor intrínseco de su peso en plata. Producida de forma descentralizada por clanes aristocráticos locales, la Mumonginsen representa el límite máximo al que podía llegar la economía de la protohistoria japonesa antes de la centralización del poder.
7. La Fuhonsen y el ensayo del control nominal del Estado.
La introducción de la moneda Fuhonsen en el año 683 d.C. bajo el reinado del emperador Tenmu marca el primer intento de diseño monetario institucional en la historia de Japón. Al adoptar la morfología china del disco de cobre con agujero cuadrado central e incorporar inscripciones ideográficas de poder (Fu y Hon), el Estado intentó por primera vez separar el valor de cambio del valor material del metal. No obstante, la evidencia arqueológica e histórica demuestra que la Fuhonsen funcionó principalmente como una moneda de carácter experimental o ceremonial circunscrita a la corte imperial. A pesar de no haber logrado una circulación masiva entre la población general, su existencia es fundamental porque sembró las bases conceptuales y burocráticas del sistema monetario estatal.
8. La Wadōkaichin (708 d.C.) y la institucionalización definitiva del sistema.
La verdadera oficialización, producción masiva y circulación nacional del dinero en Japón no se consolidó hasta el inicio del período Nara con la acuñación de la Wadōkaichin en el año 708 d.C. El descubrimiento de yacimientos ricos en cobre nativo otorgó al gobierno central el sustento material necesario para inundar los mercados y hacer cumplir los edictos de circulación obligatoria. La Wadōkaichin representa el éxito final del largo proceso de experimentación tecnológica e institucional iniciado décadas atrás. Con ella, el uso de crisoles industriales pasó a ser una actividad estrictamente regulada por la ceca imperial, castigándose severamente la fundición privada o la falsificación.
9. La justificación del inicio de la Historia a través de la moneda.
La transición de la Mumonginsen a la Fuhonsen, y finalmente a la Wadōkaichin, proporciona la justificación metodológica perfecta para datar el fin de la protohistoria y el nacimiento de la historia propiamente dicha en Japón a finales del siglo VII y principios del VIII. La acuñación y el control formal de una moneda nacional exigen la existencia del Estado Ritsuryō: una estructura administrativa centralizada, un sistema fiscal unificado y el monopolio legal de la fuerza. Una sociedad capaz de prohibir el uso de la plata privada e imponer una moneda de cobre nominal ya no puede ser clasificada como una confederación prehistórica de clanes; es un Estado histórico plenamente desarrollado.
10. La síntesis arqueológica: El texto material y el texto escrito
En última instancia, el inicio de la historia en Japón se consolida porque la evolución de estas acuñaciones coincide con la aparición del registro escrito propio. Los edictos económicos y las fechas de emisión de estas monedas dejaron de depender únicamente de las crónicas extranjeras o la datación por radiocarbono; quedaron grabados en las primeras crónicas oficiales del archipiélago, como el Nihon Shoki. Cuando los hallazgos arqueológicos materiales de los talleres de fundición como los crisoles y moldes descubiertos en el yacimiento de Asukaike coinciden de forma exacta con los textos escritos de la época, la brecha de la protohistoria se cierra definitivamente. El crisol y la moneda, analizados en conjunto, demuestran cómo la tecnología de la fundición esculpió el nacimiento del Japón histórico.
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Espero que os haya gustado y nos vemos en próximas publicaciones de historia, arqueología y de otras áreas de conocimiento de Japón.
Anexo fotos.
Figuras 1.
Título: Un crisol de latón utilizado durante el período Edo = Universidad de Nara.
Figura 2.
Figura 3.
Título: «Fuhon-sen», la moneda más antigua de Japón, excavada en el yacimiento de Asuka-ike; fotografía de Tsutomu Koseki tomada en la ciudad de Kashihara, prefectura de Nara, el 19 de enero de 1999.
Figura 4.
Título: Objetos excavados en el yacimiento de Asukaike, en la prefectura de Nara, que han sido recomendados para su designación como Tesoro Nacional (Imagen cortesía del Instituto Nacional de Investigación de Bienes Culturales de Nara).
Figura 5.
Título: Sitio del Palacio de Asuka, Moneda de Plata LisaSitio del Palacio de Asuka, Moneda de Plata Lisa.
Figura 6.
Figura 7
Titulo: Monedas de plata lisas desenterradas del yacimiento del templo Sofuku-ji (de Nagato 2007, ligeramente modificadas).
Fuentes fotos.
Figura 1: https://www.asahi.com/articles/photo/AS20260824002298.html (1/09/2026)
Figura 2: https://ja.wikipedia.org/wiki/%E5%AF%8C%E6%9C%AC%E9%8A%AD (1/09/2026)
Figura 3 :https://mainichi.jp/articles/20211224/k00/00m/040/322000c (1/09/2026)
Figura 4 : https://www.nishinippon.co.jp/image/1023065/ (1/09/2026)
Figura 5: https://online.bunka.go.jp/heritages/detail/432560
Figura 6: https://www.portosenavios.com.br/polystome/c7o4n2c1a5t3e5n2a4t1i9on
Figura 7: https://www.pref.tottori.lg.jp/255760.htm
Material empleado.
https://www.asahi.com/articles/photo/AS20260824002298.html
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